LLIUPAPUQUIO, una maravilla natural

Lagunas de LLiupapuquio

Hace algunos meses, tuve la oportunidad de visitar un lugar majestuoso, oculto entre la neblina y el extenuante frío que caracteriza a los lugares situados a altitudes elevadas. Sin lugar a dudas, puedo afirmar que fue uno de los destinos más hermosos que he tenido la suerte de conocer hasta ahora.

Lliupapuquio, ubicado en el distrito de San Jerónimo, en la provincia de Andahuaylas, Apurímac, se encuentra a unos 20 minutos en automóvil desde la ciudad. Desde la misma entrada del pueblo, se puede observar un desvío que conduce a los petroglifos de "Llamachayoq", un sitio lleno de historia y misterio, donde se aprecian antiguos trazos de animales y otros símbolos, todo ello rodeado de una exuberante vegetación silvestre. El canto melodioso de las aves acompaña el recorrido, sumergiéndote en una experiencia sensorial única e inolvidable.

Continuando nuestro viaje, rodeados de un verde paisaje y de las viviendas de los pobladores locales, nos dirigimos hacia nuestro destino principal: "las lagunas de Lliupapuquio". A medida que ascendemos, el paisaje se transforma, la neblina espesa empieza a envolvernos, y los vastos campos de cultivos nos acompañan a lo largo del trayecto. Es recomendable llevar consigo algunos remedios como pastillas para prevenir el soroche, además de ropa abrigadora, pues la altitud alcanza los 5,000 metros sobre el nivel del mar.

En el camino, primero nos adentramos en un hermoso bosque de pinos, y poco después, nos encontramos con un impresionante paisaje de campos llenos de vicuñas, llamas y ovejas. Conforme nos acercamos a nuestro destino, el frío se intensifica, pero a cambio, nos vemos recompensados con la visión de pequeñas lagunas rodeadas de patos salvajes y otras aves, creando un cuadro natural de indescriptible belleza.

 

Al llegar finalmente a nuestro destino, donde se encuentran las lagunas de Paccoccocha, Suytuccocha, Antaccocha y Mitoccocha, nos dirigimos al punto donde llevaríamos a cabo nuestra actividad principal. La razón de todo este viaje era realizar la siembra de árboles de Queñua, con el objetivo de proteger las lagunas y su entorno natural.

Después de caminar durante unos 30 minutos bordeando la laguna, sorteando el viento gélido y las caídas en el pasto húmedo (un momento bastante gracioso, por cierto), llegamos al lugar de siembra. Un consejo muy útil: ¡llevar ropa bien abrigada! porque el frío se siente fuerte, no hace calor y la llovizna que nos acompañó se sentía como pequeños granos de hielo, muy similar a una granizada.

Nuestra actividad culminó con el grato momento de compartir una deliciosa y reconfortante chocolatada, que nuestras compañeras prepararon con mucho gusto. Esta experiencia se realizó junto con estudiantes de la Universidad Nacional José María Arguedas de Andahuaylas, quienes aportaron su entusiasmo y compromiso con esta noble causa.    




Finalmente, con total certeza, puedo afirmar que el paisaje que la naturaleza ha tejido aquí es una obra maestra digna de admirar. Cada rincón, cada vista, cada detalle nos recuerda la grandiosidad de la tierra y la pureza de sus paisajes. Sin lugar a dudas, estos lugares no solo son un destino, sino una experiencia que toca el alma. Totalmente es recomiendo que se aventuren a conocer este paraíso escondido, porque lo que aquí se encuentra, es una belleza que perdura en la memoria y en el corazón.

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